domenica 7 settembre 2014

Día 15

París. Empezar la mañana tarde. No tener energías. El frío que hace. Tomar el metro, cambiar de línea. Tomar un metro que va por arriba y ver la torre Eiffel por la ventana. Llorar un poquito. Ir a almorzar. Ir a la torre Eiffel. Derretirse del amor (siempre dije que era lo más equis de todas las cosas por hacer hasta que la vi y me enamoré. Real. Volví a enamorarme de la vida, de cielo del mismo amor). Subir. Ver la vista. Congelarse mientras tomábamos una champagne (Ale nos invitó a Juanca y a mi). Buscar café en los Champes Elysees, darse cuenta que es un mall, toparse con Ladurée y morir del amor por los macarons originales. Volver al hotel, dormir, dormir, dormir. 




Día 17

Hoy seguimos con los museos. Esta vez nos dirigimos al de Orsay y les digo de una vez que sí no fuera porque hay arte egipcio (chiva, diferente), la Gioconda (épica), la Venus de Milo (aún más épica) y los apartamentos de Napoleón en el Louvre, este museo podría fácilmente reemplazarlo. Sí lo comparamos por cosas increíbles con respecto al metro cuadrado, el Orsay simplemente le patea el trasero al Louvre. Esta lleno de hermosuras, tras de eso conocidas (tuvimos muchos momentos geek con respecto a nuestra formación en la historia del arte), mientras que el otro, a pesar de ser EL Louvre, no te deja sin aire. 

El Orsay tiene Degas, Monet, Manet, Cezanne, Renoir, Sisley, Van Gogh,.. Sigo? Esta plagado de estos y más artistas, salas leñas de ellos y uno yendo al Louvre. Pff. No no, al Louvre hay que ir, pero este no se puede dejar olvidado tampoco. 



Luego de derrochar mucho amor ahí, intentamos ir a Versalles. Digo intentamos porque solo fue todo un fiasco. Después de al menos 2 horas de espera (con varios incidentes con las máquinas de bebidas en las estaciones, un incidente en un tren - casi nos vamos a quién sabe donde y perdemos a Eric de camino) decidimos que, viendo la hora, no íbamos a lograr ver ni disfrutar nada (y nos preguntamos que como haríamos para devolvernos sí seguía la situación del tren igual). Así que nos salimos de la estación para irnos a Champs de Mars (sin botella de vino, tristemente) a ver nuestra querida torre Eiffel. 


(Foto por AleG)

Luego nos fuimos a Notre Dame (nivel de emoción y ansiedad +9000) hasta que nos dimos cuenta que estaba cerrado (nivel de depresión +9000). Lo bueno es que había una luz espectacular, por lo que dimos un paseito ahí cercano. 





giovedì 4 settembre 2014

Día 14 - final

Luego de un vuelo sin muchas eventualidades, llegamos a la nueva, desconocida y emocionante París. Luego de recorrer el aeropuerto muertos de hambre (eran ya las 11 de la noche) y recoger nuestras valijas, preguntamos sí había metro aún y a que hora cerraba - a las 1230, perfecto. 

Salimos, con intenciones de tomar el Tram que nos llevaba a la estación de metro deseada, perdimos el Tram que iba llegando, esperamos 20 minutos y ya lo logramos. Luego de un viaje larguillo, llegamos al metro, bajamos, sólo para darnos cuenta de que el que estaba llegando en ese momento (no habíamos ni comprado el tiquete) era el último. Ok. Todo mal. Preguntamos a la gente de información (sí, aún hay gente a esas horas) y nos dijeron que podemos tomar el bus número tal y bajarnos para hacer cambio con el bus número tal y llegábamos bien. 

Sin querer arriesgarnos mucho, decidimos tomar taxi. Calles vacías, no pasaban taxis, todo cerrado. Ehm. Ok. Fuimos entonces a preguntar al único lugar abierto - un restaurante con unos árabes con dientes podridos (no miento) atendiendo - y nos dijeron que tomar un taxi era una tontera, que mejor el bus. Así que eso hicimos. Ahí nos topamos con un 20% del Tram en el que veníamos - todos perdimos el metro. 

Luego de hacer las paradas, llegamos al hotel. Gente fea en frente, tomando y como de fiesta, una gente fumando justo en la puerta del hotel. Ok. Ok. Ok. Nos pregunta un señor que sí teníamos reservación - "seguros seguros??" El mismo nos abre la puerta al hotel con todas las luces apagadas y nos dice pasen pasen, para cerrar la puerta. Nuevamente ok..

Al final todo bien. Teníamos habitaciones, todo estaba en orden, la habitación nuestra genial (la de AleO y Eric no tanto) y de una vez caímos a dormir (ya eran como las 2am)

mercoledì 3 settembre 2014

El guía turístico

Ya tenemos todos dominado el arte de los guías turísticos en los museos, iglesias y demás lugares que visiten. Ustedes se acercan cautelosamente a la obra, pared, cielo, lo que sea, que esté viendo el grupo, identifican el idioma que hablan. ¿Reconoce usted ese idioma? Si la respuesta es no, siga adelante. Si la respuesta es sí, la siguiente sería si entiende usted el idioma - o si se parece al menos al que usted habla. Sí la respuesta es no, nuevamente siga adelante. Si la respuesta es sí, quédese usted viendo la obra, situese cerca del o de la guía y aprecie la obra con los nuevos conocimientos que adquiere. Luego, puede proceder a compartirlos con sus compañeros de viaje. 

Debo admitir que me he pegado hasta a grupos portugueses, algo se les entiende! 

Día 14

Hoy, nuestro último día italiano, lo destinamos a un plan más tranquilo; bajamos a desayunar lo más tarde posible, fuimos a comprar el tren para el aeropuerto, hicimos el check out, y luego fuimos a almorzar a Eataly. Sí no han escuchado ni saben que es esa maravilla, se los explico. Es un supermercado hermoso, de pisos y pisos de deliciosura y felicidad. Medio piso de frutas y vegetales, en otra parte una librería gigante de comida, otra parte solo de pastas y aceites, otro piso de vinos, etc, etc. (No podía dejar de pensar en Momo y su felicidad si hubiera estado ahí). Ahí hay, en cada piso, donde comer. Nos fuimos al de la parte de las carnes, donde nos dimos una comilona (no hay otra forma de ponerlo) de pollo asado, papas deliciosas, alitas, costillas de cerdo y rollitos de pollo con tocineta. Babeen. Estaba de morirse de la ricura! 

Juanca y AleG se quedaron haciendo shopping en Eataly, mientras que AleO, Eric y yo fuimos a ver la catedral de Roma, la cual incluso nos costó averiguar cual era. Se trata de San Giovanni. Es una iglesia hecha a base del Coliseo. Sip, sip, busquen la historia sí gustan. 





De ahí nos fuimos a Santa María Maggiore. (Sí, terminó siendo un día de iglesias (sí, Eataly cuenta como una!!) y yo en shorts -.-) 




(Amor es poco)

Luego nos devolvimos al hotel por las valijas (y a comer frambuesas!) y al tren y al aeropuerto y al infinito y más allá! Ah no, eso no verdad? 

Luego de pelearnos por la chequeada de valijas (volamos easyjet, dolorcito es poco) y eso, logramos pasar y tener una puerta de embarque y luego de un viaje a una librería (llevo solo uno para mi para y otro para Sebas, lo prometo!) y a una cafetería (finalmente pude pedirme el capucio e brioche (yo de que no es desayuno y no aplica pero había que!!!) ya estamos listos para embarcarnos a una nueva, emocionante y enervante (en cuanto al idioma) aventura: París! 

Día 13

Hoy terminamos de conquistar la bellísima Florencia. Tomamos el bus turístico (única ciudad donde medio lo recomendaría, sigo sintiendo que es, como dijo AleO, un sistema para "turistas tontos", ósea que hay mejores y más inteligentes formas de recorrer una ciudad, pero éste sí está un poco mejor) que nos llevo por los arcos que albergaban las puertas de la antigua ciudad amurallada (hay una que aún tiene las puertas originales - what!) y te sube a un pueblito lejano divino, Fiesole, donde nos bajamos solo para tomar unas fotos (y entre ellas mi celular decidió realizar un triple salto mortal, quebrandosele el protector de la pantalla), pero es precioso, me recordó un poco los pueblos del norte del Lago de Como. Nos volvimos a montar en el bus, seguimos recorriendo el pueblito y llegamos al Piazzale de Michelangelo, desde donde se ve la mejor vista de Florencia. (Estas dos razones son las únicas por las que recomendaría el bus, te lleva a esos dos lugares de difícil acceso a pie - y no hay sistema de metro.) 



De ahí fuimos a dar vueltitas por la cuidad, aún teníamos mucho tiempo para hacer cosas, pero no lo suficiente para ir a la Galleria degli Uffizzi, entonces nos fuimos al Bargello - antigua cárcel de la ciudad que ahora sirve como museo de escultura (chivisisisima, sólo que cerraban media hora luego de que entramos así que tuvimos que ver todo corriendo!) 

Luego nos fuimos al hotel por las cosas y a la estación para tomar el tren de vuelta a Roma. 

Día 12

Hoy el día empezó TEM PRA NO - de hecho bajamos a desayunar y aún no estaba abierto. Pero teníamos que correr a tomar el tren para Florencia. Luego de un rato de buscarlo en las pantallitas, nos dimos cuenta que era un tren que paraba ahí en Florencia, luego en Bologna y finalmente llegaba a Milano Centrale. Está bien si me quedo en el tren hasta la última estación?? *se le parte el corazón en mil pedacitos*

Al llegar a Florencia y caminar costosamente en las callecitas hermosas de adoquines con las valijas, fuimos al hotel a dejar las valijas y a caminar por la ciudad. Dimos vueltitas ahí por el Duomo - donde entramos (no antes de que tuviera que devolverme al hotel para cambiarme - aquí está frío y ventoso, los vestidos sólo no son buena idea), a la Piazza della Signoria, Palazzo Vecchio, Galleria degli Uffizzi (otra vez vine un lunes, por lo que está cerrado. Yay! -.- ), Ponte Vecchio, Palazzo Piti, Mercado, etc. 

Volvimos al hotel, hicimos el check in y nos encontramos con la sorpresa de que teníamos el baño oficialmente más pequeño que he visto en mi vida. 


Yo me encuentro en la puerta exactamente, ven de frente el lavamanos,  seguido a la derecha de la ducha (no me crean sí no quieren, pero lo juro), luego sigue el bidé y el escusado. Sí, cuando se cierra la cortina (que no da el largo para cerrar por completo) queda en "relieve" el bidé. Wow, no? (Como haremos mañana para bañarnos 5 ahí? Salado el último?? Jeeeez) (por dicha es sólo una noche!)

Luego volvimos a dar vueltitas en la ciudad hasta las 7, porque a esa hora AleG y yo tomamos un bus para ir a cenar donde Elena, mi tia. (Los invitaron a todos pero no quisieron, que babosos, verdad?). Después de un poco de pérdida para encontrar el bus, llegamos. Hablamos un rato - lento y con gestos y traducciones rápidas para poder comunicamos todos - y luego pasamos a la cena. De entrada, diversos salumes (ya pregunte, en español sería charcutería), queso delicioso, panes, grissini y honguitos. De primero y segundo, "ensalada" de arroz (con diversos vegetales) y cus cus (así se escribe?) con carne. De postre, gelato. Y luego fruta. Ah, como extrañaba estas comidas así ❤️